Ya conocía el disco. Las canciones me eran familiares, había crecido un poco con ellas. Pero el día que fui a comprarlo, lo que me encontré entre las manos superó todo lo que había imaginado: aquella portada. El mendigo de mirada perdida, el dibujo entre lo antiguo y lo decrépito, esa estética que parecía sacada de un grabado victoriano olvidado en un desván. Yo era joven, y todo lo arcano, lo sugerente, lo que olía a misterio, me atraía sin remedio. Aqualung tenía eso a raudales.
Lo que no sabía entonces —y que descubriría con los años, hurgando en discos viejos— es que esa misma portada que tanto me sedujo llegó a España con casi cuatro años de retraso. Chrysalis publicó el álbum en 1971; aquí no se pudo comprar hasta 1975, en plena agonía del franquismo, y con condiciones.
La censura no se limitó a mirar con recelo la imagen del mendigo o las letras sobre religión. Fue más quirúrgica: directamente eliminó «Locomotive Breath» del disco, sustituyéndola por «Glory Row», una canción descartada del álbum War Child que en el resto del mundo no vería la luz hasta mucho después. El motivo, según se ha contado, tuvo más que ver con ciertas referencias sexuales del tema que con la crítica a la Iglesia que recorre todo el disco —cosa que tiene su propia ironía, porque «My God» se quedó intacta. También desapareció de las primeras ediciones españolas un pequeño texto que Ian Anderson había escrito para la contraportada, una suerte de decálogo provocador que no pasó el filtro.
Y aquí viene lo mejor: toda esa operación de censura resultó, con el tiempo, bastante absurda. «Locomotive Breath» ya se había publicado en España tres años antes, en el recopilatorio Living in the Past de 1972, sin que nadie pareciera darse cuenta. La canción «peligrosa» llevaba circulando libremente bastante tiempo antes de que alguien decidiera tacharla del álbum original.

Esa torpeza burocrática, sin embargo, le dio a la edición española un valor curioso: hoy es una pieza buscada por coleccionistas de todo el mundo, precisamente por incluir «Glory Row» en un vinilo de 1975, años antes de que esa canción apareciera oficialmente en otros mercados.
Pero para mí, antes que un dato de catálogo o una curiosidad censora, sigue siendo sobre todo eso: la portada que nunca olvidé. La que, en una tienda de discos hace ya muchos años, me hizo detener y pensar que aquel misterioso mendigo guardaba algo que yo necesitaba descubrir.
Una curiosidad para los que disfrutan rebuscando entre prensaciones: bajo el mismo número de catálogo (Chrysalis 85.383) y el mismo Depósito Legal (B.2.568-1975), circularon al menos dos variantes de esta edición española — una con etiqueta verde y mariposa roja, fabricada por Ariola-Eurodisc, y otra con etiqueta azul y mariposa blanca, fabricada por Sonic, S.A. Mismo lanzamiento, mismo año, pero dos plantas distintas repartiéndose la producción. La mía, por cierto, es justo esta segunda: la variante de Sonic.



Deja una respuesta