Categoría: Artistas

  • La voz que no envejece

    La voz que no envejece

    Qué puedo decir de Bonnie Tyler y esa voz que a nadie dejaba indiferente. Tan especial que parecía que no podía tener un mal día. Era de esas artistas que irradian algo que te hace saber, sin necesidad de conocerlas, que son y serán buenas personas. Y aciertas. De esas que te gustaría que fuesen tu hermana mayor.

    No tengo ningún disco suyo. Cuando empezó a triunfar, a finales de los 70, mi forma favorita de escuchar música era el casete, y ya se sabe lo mal que envejecen.

    Esa voz rota que la hacía inconfundible no fue siempre así. Nació de un contratiempo: a mediados de los 70, Bonnie —entonces todavía dando sus primeros pasos como Gaynor Hopkins convertida en Bonnie Tyler— tuvo que operarse de unos nódulos en las cuerdas vocales. Los médicos le mandaron guardar silencio varias semanas para la recuperación. Ella no pudo. Y su voz, antes más dulce, salió de aquello transformada para siempre en ese registro grave y áspero que el mundo terminaría reconociendo en cuanto sonaban los primeros compases de cualquier tema suyo. De ese accidente salió, en 1977, «It’s a Heartache». Y seis años después, la explosión definitiva: «Total Eclipse of the Heart», un tema que en origen duraba ocho minutos y que, recortado a cuatro, se convirtió en uno de los números uno más universales de la década, con más de mil millones de reproducciones a día de hoy. Hoy, 9 de julio de 2026, hemos sabido que esa voz se ha apagado. Bonnie Tyler ha fallecido en Portugal, donde vivía, a los 75 años, tras complicaciones surgidas de una intervención de urgencia.

    Y sin embargo no tengo nada suyo entre mis discos. Lo que tengo es el recuerdo de una cinta de casete, de esas que se compraban en el quiosco o se grababan de la radio con el dedo listo sobre el botón de rec, y que con los años se fueron deteriorando hasta que la voz —precisamente esa voz tan física, tan de garganta— empezaba a sonar lejana, con ese temblor de cinta gastada que es la manera que tiene de decirte que el tiempo pasa. Qué ironía que una voz nacida de un daño físico terminara, en mi memoria, sonando a través de otro soporte también dañado por el uso.

    Este artículo es, en el fondo, mi manera de tener por fin algo suyo en la colección. No un vinilo, porque no lo hay ni lo hubo nunca en mi estantería. Pero sí estas palabras, que es lo que me queda cuando el objeto físico no llegó a tiempo. Un pequeño homenaje, con la misma sinceridad con la que a uno le gustaría que su hermana mayor supiera que se la echó de menos.

  • Los 3 Carino: tres hermanos de Huesca que conquistaron medio mundo

    Los 3 Carino: tres hermanos de Huesca que conquistaron medio mundo

    Hay discos que llegan a una colección después de años de búsqueda. Otros aparecen por casualidad en una tienda de segunda mano o en un mercadillo.

    Y luego están los que forman parte de la familia.

    Este EP de Los 3 Carino llegó a mis estanterías de esa manera. Lo heredé de mis padres y durante mucho tiempo fue simplemente uno de esos discos antiguos que siempre habían estado ahí, formando parte del paisaje familiar.

    Con los años empecé a mirarlo con otros ojos.

    Primero me llamó la atención que el grupo fuera de Huesca, mi ciudad. Después descubrí que detrás de aquel nombre tan peculiar se escondían tres hermanos oscenses que habían conseguido grabar discos para Philips y desarrollar una carrera mucho más interesante de lo que cabría imaginar.

    Lo que parecía un sencillo recuerdo familiar terminó convirtiéndose en una pequeña ventana a una historia casi olvidada de la música aragonesa.

    Un grupo nacido en Huesca

    Los 3 Carino no eran tres músicos reunidos para la ocasión. Eran tres hermanos oscenses: Carmen, Ricardo y Joaquín Solanes.

    Y su nombre tampoco era casual. «Carino» surgía de la combinación de sus nombres: Car de Carmen, Ri de Ricardo y No de Quino, diminutivo habitual de Joaquín. Por eso el grupo se llamó siempre Los 3 Carino y no Los 3 Cariño, algo que suele llamar la atención cuando uno encuentra sus discos por primera vez.

    Antes de que existiera el pop español

    Hoy estamos acostumbrados a hablar de la música pop española como una industria consolidada. Pero cuando Los 3 Carino comenzaron su carrera, todo estaba todavía por construir.

    España apenas empezaba a abrirse a las influencias internacionales. El rock and roll llegaba con cuentagotas y los grupos vocales eran una novedad para buena parte del público.

    En ese contexto, tres jóvenes de Huesca consiguieron grabar discos para Philips y abrirse camino en los escenarios.

    No era poca cosa.

    Mucho más lejos de Aragón

    Lo que más me sorprendió al descubrir la historia del grupo fue comprobar hasta dónde llegaron. Porque Los 3 Carino no limitaron su actividad a Aragón ni siquiera a España. Durante los años sesenta desarrollaron una intensa actividad internacional que los llevó a actuar en países como Turquía, Irán, Irak o Jordania.

    Visto desde hoy parece casi increíble. Tres hermanos nacidos en Huesca recorriendo Oriente Medio en una época en la que viajar al extranjero era una experiencia excepcional para la mayoría de los españoles. Algunas fuentes incluso señalan que llegaron a actuar ante el rey Hussein de Jordania.

    Sea cual sea la dimensión exacta de aquella aventura, lo cierto es que su trayectoria fue mucho más ambiciosa y cosmopolita de lo que cabría imaginar al observar este modesto EP.

    El disco

    El ejemplar que conservo incluye cuatro canciones:

    • Salió el tren
    • Tres jinetes
    • Comunicando
    • Mr. Wonderful

    Musicalmente refleja perfectamente el sonido de los primeros años sesenta: armonías vocales, arreglos sencillos y una clara influencia de la música popular internacional del momento.

    Pero lo que más me interesa hoy no son las canciones.

    Es el objeto.

    Las huellas del tiempo

    Este disco está lejos de encontrarse en un estado perfecto.

    La portada muestra roturas, marcas, anotaciones manuscritas y restos de antiguas reparaciones con cinta adhesiva. La contraportada tampoco ha escapado al paso de las décadas. Sin embargo, cada una de esas marcas parece añadir una capa más a su historia.

    Alguien escribió sobre él.

    Alguien lo guardó.

    Alguien lo escuchó una y otra vez.

    Y desde el olvido ha conseguido llegar hasta aquí.

    Un disco que guarda dos historias

    Quizá por eso este disco ocupa un lugar especial en mi colección. No es el más raro. Tampoco el más valioso. Pero perteneció a mis padres y me conecta con dos historias al mismo tiempo: la historia de mi familia y la de tres hermanos oscenses que llevaron su música mucho más lejos de lo que cualquiera habría imaginado.

    Cada vez que lo sostengo veo las marcas del tiempo sobre el cartón, las anotaciones hechas hace décadas y las huellas de una vida anterior a la mía. Y pienso que, al final, coleccionar discos consiste también en eso: conservar recuerdos, rescatar historias y evitar que ciertas cosas caigan en el olvido. Los 3 Carino estuvieron a punto de hacerlo. Por suerte, todavía queda algún disco girando para recordarlos.