Hay colecciones que se acumulan sin querer: llaves huérfanas, bolsas de plástico, polvo. La mía de vinilos, en cambio, tiene nombre, tiene fecha de adquisición y tiene, desde hace poco, hasta su propia base de datos.
Este blog nace de esa misma pulsión ordenadora y también de su contraria: la de pararse a escuchar, a recordar por qué compraste ese single de segunda mano en un mercadillo, o qué estabas haciendo la primera vez que pusiste ese LP. Los datos están bien, pero las historias son otra cosa.
Aquí escribiré sobre canciones y artistas, sobre caras B que merecen más atención de la que reciben, sobre curiosidades de la industria discográfica y sobre todo lo que me vaya surgiendo mientras le doy vueltas, literalmente, a los discos. Ni orden temático fijo ni periodicidad prometida: esto va a su ritmo, como el vinilo.
Si coleccionas, bienvenido. Si no coleccionas pero la música te importa, también. Y si has llegado hasta aquí por accidente, quédate: en algún momento pondremos algo que te guste.
Ricardo.