El verano de 1970 empezó como todos los veranos: con calor, con ganas y con la certeza de que Georgie Dann aparecería puntual en el tocadiscos. El año anterior había sido el del Casatschok, ese ritmo frenético de origen cosaco que conquistó todas las verbenas de España y dejó el listón en un sitio difícil de alcanzar. Quizás por eso Balapapa pasó un poco de puntillas. O quizás porque el verano de 1970, al menos en mi casa, tenía otras preocupaciones: una bicicleta que no llegaba y que tendría que esperar hasta el verano siguiente para aparecer.
Balapapa era Georgie Dann en estado puro: pegadiza, simpática, con ese coro que se te quedaba en la cabeza sin pedirte permiso. La cara A cumplía exactamente con lo que se esperaba de él: ritmo, jolgorio, el espíritu de la canción del verano antes de que nadie llamase así a las canciones del verano.
Pero la sorpresa estaba en la cara B.
¿Quieres, o no quieres? sonaba diferente. Tenía otro aire, más suave, más cómplice. Tardé mucho tiempo en entender por qué: aquella canción era en realidad una versión en español de «Não Vem Que Não Tem», un tema del gran Wilson Simonal, el cantante y showman carioca que en los años sesenta había mezclado samba, bossa nova y soul con una elegancia que en España casi nadie conocía. Georgie Dann, que lo sabía todo sobre cómo hacer bailar a la gente, había pescado algo en Brasil y lo había traído envuelto en español. El resultado tenía ese vaivén pausado, esa cadencia brasileña que no se parecía a nada de lo que sonaba entonces en las radios de aquí.

El disco viene con una portada que resume bien la época: el grupo al completo, posando en alguna terraza de Balapapa —uno de esos lugares que solo existen en las canciones—, con esa mezcla de ropa ranchera y moda ye-yé que solamente podía ocurrir en 1970. Y en la contraportada, los tres singles anteriores de Discophon como pequeñas ventanas hacia el pasado reciente: El Casatschok, Bo-La-Va, La Cremallera. Una pequeña historia del verano español en tres imágenes teñidas de rosa.
La bicicleta llegó al año siguiente. Georgie Dann también volvió, como siempre. Pero aquella cara B me siguió rondando mucho tiempo después, sin que yo supiera muy bien por qué.



