Hay recuerdos que se quedan pegados para siempre a un momento concreto: una voz, una imagen, una tarde de abril. Para mí, ese momento fue el 6 de abril de 1968.

—¡Yaya, dice mamá que bajes, que está a punto de empezar!
El festival ya había comenzado. Luego, cuando vi a aquella chica en la pantalla, con su vestido corto y su pelo largo, cantando esas sílabas imposibles de olvidar, algo se quedó grabado en mí para siempre. No sabía si iba a ganar o no pero a ese niño ya lo había conquistado.
El single que tengo en mis manos hoy lo compré con mi madre poco tiempo después de aquella noche. Un 7″ de 45 rpm editado por el sello Novola, referencia NOX-65, con «La, la, la» en la cara A y «Pensamientos, sentimientos» en la cara B. La portada —esa foto de Massiel con la mirada perdida en alguna parte y el fondo de madera grisácea— es una de las imágenes que más asocio a mi infancia.
La historia detrás de este disco es tan apasionante como la canción misma. El representante español elegido inicialmente fue Joan Manuel Serrat, pero el 25 de marzo de 1968 anunció que no cantaría en español sino en catalán. El Gobierno no aceptó otra lengua que no fuera el castellano, y Serrat quedó fuera. TVE propuso entonces a Massiel, que estaba de gira en México, y ella regresó a España rápidamente para grabar la canción y promocionarla por varios países europeos. Solo tuvo diez días para prepararse antes del festival —¡qué podía salir mal!—, y hubo que subirle un tono y medio a la canción para adaptarla a su voz.
La canción había sido escrita por Manuel de la Calva y Ramón Arcusa —el Dúo Dinámico— y la producción corrió a cargo de Juan Carlos Calderón. El festival se celebró en el Royal Albert Hall de Londres, con Katie Boyle como presentadora. Se jugaba en campo del contrario y no había nada que perder. Massiel actuó en decimoquinto lugar aquella noche, y ganó la competición por un solo punto sobre el gran favorito, «Congratulations» de Cliff Richard, convirtiéndose en la primera artista española en ganar el concurso y hacer historia.
El disco lleva décadas en mi colección. La cara A sigue sonando tan fresca y directa como aquella noche de abril del 68. Y cada vez que lo pongo, escucho también la voz de mi madre mandándome a buscar a mi abuela y los momentos tan felices que pasé con mi familia ese día. Y Massiel.


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